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Incendios: factores predisponentes a los incendios

Incendios: factores predisponentes a los incendios


TODO LO QUE NECESITAMOS SABER SOBRE EL FUEGO

Factores que predisponen a los incendios

En los últimos años, el problema de los incendios forestales ha adquirido dimensiones dramáticas cuando menos, tanto que ha suscitado un grito de preocupación a todos los niveles.

En la última década en Italia se han perdido más de 500.000 hectáreas de bosque por esta causa, ni las acciones de reforestación y reconstitución forestal han logrado remediar la reciente devastación.

Cada año, casi en plazos preestablecidos, se repite este gravísimo problema, con enormes daños, tanto directamente económicos como ecológicos, y solo la acción preventiva y extintora asegura que se pueda contener y limitar.

Es bueno recordar que la gravedad del fenómeno afecta al bosque en todas sus múltiples funciones, provocando daños directos e indirectos.

Los primeros, fáciles de evaluar, están representados por el valor de la masa de madera; estos últimos, más difíciles de estimar, están relacionados con funciones "invaluables", tales como: defensa hidrogeológica, producción de oxígeno, conservación naturalista, atracción turística, oportunidades laborales para numerosas categorías.

El fuego del bosque es un proceso de descomposición muy rápido, que se produce solo en presencia de combustible, como el material vegetal, oxígeno y una pequeña cantidad de calor de alto potencial, que determina el desarrollo de la cadena del propio proceso.

El estallido de un incendio tiene, por tanto, una causa desencadenante, la chispa, y una situación predisponente para el fenómeno, representada por la sequedad más o menos pronunciada del suelo y la vegetación.

No cabe duda de que el factor climático y la tendencia estacional tienen una influencia considerable en la creación de condiciones favorables para el desarrollo y propagación de los incendios forestales, y en el caso de los rayos, también en determinarlos directamente, una circunstancia, pero no mucho. frecuente. De considerable importancia es el grado de humedad de la vegetación, en particular la herbácea del sotobosque, que varía directamente con la tendencia estacional. Los incendios forestales, si bien siguen la tendencia climática, no ocurren de manera uniforme en el territorio: hay áreas donde este peligro es mayor que en otras, como lo confirman anualmente la experiencia y los hechos. Se quiere decir que, con las mismas condiciones climáticas y coeficiente de sequedad, existen otras situaciones diferentes que favorecen el desarrollo de incendios en el bosque, tales como: la afluencia de turistas, el abandono rural del campo, la actividad de particular agronomía y prácticas pastorales, vendettas, especulaciones.

Así, dependiendo de la ubicación del bosque y su relación específica con las situaciones mencionadas, existen rodales más expuestos al peligro y riesgo de incendio, en comparación con otros, donde los factores sociales y humanos son menos accidentes. En base a las tendencias meteorológicas y climatológicas, debemos registrar dos períodos de grave peligro: el de verano, en los meses de julio, agosto, septiembre, más marcado en las regiones centro-sur, incluida Liguria; El otro invierno, en los meses de enero, febrero y marzo localizados en particular en las zonas de los Alpes, como Liguria, Piamonte, Lombardía, Veneto.

En los dos períodos antes mencionados, aunque con diferente intensidad y variando de una zona a otra, se determinan las condiciones de sequía, predisponiendo el fenómeno.

Generalmente, la causa determinante del incendio forestal es antropogénica, excepto en los casos por rayos. La autocombustión, a menudo citada de manera inapropiada, debe considerarse una justificación muy simplista y errónea, ya que, en nuestros climas, solo ocurre en casos muy excepcionales y, como mucho, se limita a graneros o vertederos.

Las condiciones que influyen tanto en el inicio como en la primera propagación del fuego están principalmente representadas:

  • la cantidad de agua que se encuentra en los tejidos vegetales, que puede variar del 2 al 200% en los tejidos muertos, dependiendo de las condiciones atmosféricas y en particular de la humedad relativa del aire;
  • del viento, que además de favorecer la afluencia de oxígeno, como comburente, determina el avance de la línea de fuego, provoca el precalentamiento del material de madera y por tanto nuevos puntos de inicio y continuación del fuego;
  • la cantidad, dimensiones, disposiciones de los materiales combustibles, que, si son delgados y no prensados, ofrecen una mayor superficie externa al oxígeno oxidante.

Las condiciones favorables para el inicio del fuego en el bosque se dan con mayor frecuencia en presencia de mata seca seca, con rodales jóvenes, especialmente de esencias resinosas de lucivagus.

Las diferentes condiciones meteorológicas: régimen de lluvias, predominio de los vientos, junto con los diferentes tipos de bosques, su manejo y tratamiento, influyen en la frecuencia estacional de los incendios.

nótese bien La información reportada fue elaborada a partir de la noticia publicada por el Cuerpo Forestal del Estado.


Video: Triángulo del comportamiento del fuego.